𝐄𝐥 𝐜𝐢𝐜𝐥𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚 𝐬𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨𝐬𝐚: 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐞𝐣𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐩𝐞𝐬𝐚
- mluisaaguileras
- 17 oct 2025
- 1 Min. de lectura
A menudo evitamos quejarnos para no incomodar a los demás, y eso genera una doble dinámica.
Por un lado, cuando por fin expresamos nuestro malestar y vemos la incomodidad ajena, surge la culpa de haberlo hecho.
Por otro lado, cuando callamos constantemente, podemos acabar dando una imagen de autosuficiencia, aunque por dentro exista una necesidad real de apoyo. Este patrón dificulta que otros perciban lo que nos pasa y, con el tiempo, puede alimentar una profunda sensación de vacío y soledad, y la percepción de que nadie está ahí para ayudarte.
Reconocer este ciclo nos ayuda a entender que tanto al hablar como al callar hay un costo emocional, y que romper ese patrón es clave para nuestro bienestar.




Comentarios